La galleta perfecta

Hacer galletas parece algo sencillo, pero lo cierto es que requiere de ciertas técnicas que debes de tener claras, y seguirlas al pie de la letra para poder hacer la galleta perfecta.

Y con perfecta me refiero a crujiente y delicada, jugosa y tierna.
Hay muchas cosas que puedes hacer mal y arruinar un lote de galletas, empezando por la temperatura a la que estén los ingredientes y siguiendo por el tiempo de horneado.

Sabes cuando estas mordiendo una galletas perfecta por que cruje ligeramente, rezuma chocolate, tiene un sabor a mantequilla dulce y salada, todo al mismo tiempo.

Pero ¿cómo se elaboran estos bocados deliciosos en nuestra propia casa? ¿Cómo se hornean a la perfección?
Bien, si quieres saber las respuestas a estas preguntas, sigue leyendo.

Los ingredientes

Utilizar los ingredientes correctos es la clave a la hora de elaborar la galleta perfecta.
Para obtener los mejores resultados, hay que leer bien la receta (si es necesario dos o tres o cuatro veces), comprender lo que nos piden y medir exactamente los ingredientes.

  • Las grasas. Juegan un papel fundamental en la forma de la galleta cuando se hornea. Las grasas que se utilizan en las galletas son la mantequilla, la margarina o la manteca. Normalmente, si hay más cantidad de grasa, las galletas serán más crujientes y planas, y si hay menos cantidad de grasa, las galletas serán más esponjosas.
  • Las harinas. El tipo de harina también afecta al comportamiento de las galletas. La mayoría de las recetas de galletas utilizan harina de trigo para todo uso o harina de repostería. La harina de fuerza, con su alto contenido en almidón, produce galletas que tienden a expandirse menos.
  • La levadura en polvo y el bicarbonato. Son los dos leudantes más comunes en las galletas. El bicarbonato de sodio neutraliza la acidez de la masa, lo que le confiere a las galletas un color marrón al hornearse. La levadura en polvo no va a reducir la acidez en la masa, por lo que las galletas resultantes estarán más hinchada y de un color más claro.
  • Los azúcares. Se licúan en el horno. El azúcar blanco produce una galleta más nítida que el azúcar moreno o la miel. Las galletas hechas con azúcar moreno absorberán la humedad después de la cocción, ayudando que se mantengan masticables y crujientes. La mayoría de las recetas de galletas con trocitos de chocolate tienen una mezcla de azúcar moreno y blanco.
  • Los huevos. Son el agente de unión. Los huevos líquidos crearán galletas más infladas y con una textura parecida a un bizcocho. Las yemas de huevo se unen a la masa y le aportan riqueza y una textura crujiente después de la cocción, mientras que las claras de huevo crean unas galletas secas y pastosas. Para compensar el efecto de secado de las claras de huevo, a menudo se le añade azúcar extra.

En las últimas semanas estoy tratando de usar ingredientes más saludables y menos azucar. Estos días estoy probando con recetas de tortitas de copos de avena. Son bastante ricas, y aunque al principio cuesta un poco acostumbrarse al sabor, lo compensa saber que estás comiendo un poco mejor. Y claro, luego toca cenar algo ligero.

La mezcla

La masa de las galletas no es tan delicada como la del bizcocho, pero una buena mezcla sigue siendo importante. Algunas recetas requieren una etapa en la que la grasa y los azúcares se baten juntos hasta crear una mezcla de color pálido y esponjosa.

Otras galletas requieren una textura más arenosa, por lo que la grasa se añade a la harina. El exceso de mezclado puede incorporar demasiado aire en la masa, dando como resultado, galletas excesivamente planas. Por eso es mejor mezclar los ingredientes únicamente hasta que se integren.

La temperatura

A menos que se especifique lo contrario, los ingredientes deben estar a temperatura ambiente antes de mezclarse. Hay que refrigerar la masa de las galletas de mantequilla antes de darles forma y hornearlas.

La masa de las galletas con trocitos de chocolate o de avena puede estar a temperatura ambiente antes de la cocción.

El equipo y el horno

El tipo de bandeja para hornear y el tipo de horno que tengamos producen resultados diferentes. Una bandeja demasiado fina podría cocinar demasiado rápido la parte inferior de la galleta.

Las bandejas especiales para galletas permiten la circulación del aire y ayudan a hacer las galletas de manera uniforme, pero pueden ser caras. En lugar de engrasar las bandejas, fórrala con papel de horno o vegetal, o un revestimiento antiadherente para limpiarlo más fácilmente.

Sigue las indicaciones de la receta en cuanto al tiempo y a los grados de cocción. Para ello, te puedes ayudar de un termómetro para el horno que nos dirá exactamente a que temperatura está el horno.

Generalmente, las galletas se hornean a una temperatura de 175 grados C durante unos 8-12 minutos, dependiendo del tamaño de la galleta.

Para unas galletas más gomosas, deja que se enfríen en la bandeja durante 3-5 minutos antes de transferírlas a una rejilla para que enfríen completamente. Para unas galletas crujientes, déjalas enfriar durante un minuto en la bandeja antes de pasarlas a la rejilla.